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L a P e d r @ d a

VIVIR CON DIGNIDAD

VIVIR CON DIGNIDAD Abner Barrera R.
2004-06-09



Un colega me muestra una caricatura, donde aparece un niño orinando a otros niños. El epígrafe reza: “Tiene vocación para diputado”. Así el autor refleja la realidad -de Costa Rica y de otras partes del mundo- de los “padres de la patria”. Si echamos un vistazo a los que en los últimos lustros han ocupado los escaños legislativos en América Latina, la lista es casi interminable: comediantes, ex deportistas, ex cantantes, animadores de televisión, televangelistas, ex Miss mundo (con nalgas grandes o pequeñas), curas, hijitos de ex presidentes y, sigue la lista. La mayoría con poco o ningún criterio de, para qué se es diputado; en todo caso saben que, es para obedecer los designios de quienes mandan en el mundo. Ahora bien, no es que pensemos que esos puestos requieran de profesionales. Lo que decimos es que la gran mayoría que llega ahí, es gracias al mercadeo que les hacen los medios. No llegan porque tengan antecedentes de compromisos por una sociedad mejor; llegan porque han aprendido a orinarse sobre el pueblo.

¿Y qué decir de los presidentes? Otra caricatura los presenta con la boca abierta y hacia arriba, disputándose los orines que chorrean del Norte. Pero como los medios son los que construyen a estos políticos, entonces quienes abren más la boca y reciben más meados son los apreciados por el meador. Los que no asumen esa actitud son considerados demonios; ni se arrodillan ni abren la boca. Por eso el impero los maldice: comunistas, ateos, irreverentes, dictadores, antidemocráticos, subversivos, miembros del eje del mal. En América Latina, ellos son: Luiz Inácio Lula da Silva, Hugo Chávez, Néstor Kirchner y Fidel Castro. Son malditos por no dejarse mear por el emperador. Por eso con mayor fuerza el imperio acecha. Y acusa a Fidel Castro de ser el causante de que haya gobiernos y presidentes dignos que no se dejen orinar y lo atacan a él y a la Revolución cubana. Como a Guevara, también a Fidel quieren asesinarlo. Aunque son conscientes de que nunca pudieron acabar con el CHE, dicen, en el ‘67 nos lo tumbamos. Pero se desesperan al saber que, por todo el mundo está vivo revitalizando las luchas populares.

La historia registra que a Fidel han tratado de matarlo más de 640 veces desde que asumió la conducción de la Revolución. Esto dice mucho del peligro que el líder cubano representa para los poderes político y económico. Y habla bien de la eficiencia de la seguridad cubana. No ha existido en la historia de la humanidad otro estadista que haya sido el centro de preocupación del imperio. Y ahí sigue él, generando admiración y simpatía por donde vaya. En las Cumbres internacionales, la prensa -“sin querer”- le da toda la atención. Y es “triste” o cómico ver a otros presidentes que, ni los propios periodistas que llevan consigo, le dan cobertura; todos corren a sacarle fotos al revolucionario cubano. Y ciudadanos de distintos países se avergüenzan por los “discursos” espurios y descabellados de sus presidentes, es el caso de los costarricenses, cada vez que interviene Abel Pacheco.

Pero quienes han intentado acabar con Fidel, no han sido los pueblos; estos más bien quisieran verlo vivir muchos años más. Él condensa la lucha, la dignidad y la esperanza de los pobres y oprimidos de América Latina; encabeza a los que quieren vivir de pie, con dignidad y sin dejarse orinar. Los pueblos que lo apoyan, son los que repudian con marchas multitudinarias en distintas ciudades a Bush, Aznar, Berlusconi, Fox, Toledo, Maduro, Pacheco. Un caso reciente se dio en Roma, donde miles de manifestantes protestaron en las calles por la visita del loco estadounidense. Fue para mejorar su imagen y resultó desfigurado. Hasta el Papa lo regañó.

Los que han intentado asesinar a Fidel son la CIA, la ultraderecha de Estados Unidos y la mafia cubano americana de Miami. Estos se desvelan planeando nuevos atentados y viven en permanente pugna, porque quieren pasar a la historia, por haber asesinado al líder cubano. Los planes para asesinarlo han sido diseñados en su mayoría en función de sus viajes, en particular su asistencia a las cumbres iberoamericanas, que se realizan anualmente desde 1991. Ha sido la FNCA la que definió a estas como una coyuntura favorable para estos propósitos. El primer intento falló en ocasión de la Cumbre de Guadalajara, México, en 1991. Según testimonios de infiltrados que fueron detenidos en Cuba, la FNCA ofreció dinero a dos mercenarios cubanos, quienes se trasladaron a México pero luego desistieron de ejecutar el plan por considerar que no tenían suficientes garantías de que la FNCA pudiera sacarlos rápidamente del país.

El segundo intento fue planificado en 1992 en ocasión de la visita del dirigente cubano a España. Pero el plan abortó. Según el testimonio del cubano Orestes Hernández, radicado en Miami y apresado en la Isla, la conjura había sido discutida por el propio Mas Canosa (fundador de la FNCA) con miembros de la célula terrorista.

En 1994 la FNCA desplegó dos planes de eliminación, uno en ocasión de la IV Cumbre Iberoamericana en Colombia que se celebró en Cartagena de Indias, logrando introducir en el lugar donde se desarrollaban las actividades de la Cumbre un fusil Barrett calibre 50, pero no pudieron realizar la acción debido a las fuertes medidas de seguridad existentes. Los implicados después contaron que cuando apuntaban no se distinguía bien la cabeza de Fidel, se confundía con otras cabezas, se veía la cabeza del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez. En este mismo año el otro intento fue durante el viaje que Fidel realizó a Sudáfrica. De acuerdo al documento confidencial, la inteligencia cubana detectó, con mucha anticipación, el traslado de agentes de Miami a Sudáfrica.

En 1995 la inteligencia cubana detectó el viaje del terrorista Martín Pérez Rodríguez a Buenos Aires, junto con otros miembros de la Comisión de Seguridad, viaje atribuido al intento de organizar un atentado en ocasión de la V Cumbre Iberoamericana. Las sospechas fueron más sólidas cuando se detectó, en noviembre de 1996, cuando la VI Cumbre, la presencia en Santiago de Chile del terrorista y agente de la CIA Félix Rodríguez, quien en 1967 identificó al Che Guevara en Bolivia y asistió personalmente a su ejecución, y que en 1986 -bajo el gobierno del terrorista Ronal Reagan-, en tanto responsable de la coordinación de los vuelos de abastecimiento a la "contra" nicaragüense, se conectaba telefónicamente, a diario, con la oficina del vicepresidente George Bush, en la Casa Blanca, desde su "casa de seguridad" cercana a la base militar de Ilopango, en las afueras de San Salvador.

El viaje de Fidel Castro a República Dominicana, en julio de 1998, impulsó dos planes simultáneos para su eliminación. Uno de ellos fue responsabilidad de la FNCA, y fue abortado a partir del conocimiento de la inteligencia cubana de una reunión de planificación realizada por Luis Posada Carriles en Guatemala. La inteligencia cubana detectó sucesivos viajes a Santo Domingo, bajo la fachada de negocios de tabaco, de Roberto Martín Pérez, miembro de los comandos paramilitares de la FNCA, con el objeto de reclutar a otros participantes directos. Simultáneamente, el Ejército de Resistencia Interna elaboró su propio plan de asesinato de Fidel, que incluía el ingreso a República Dominicana de un comando que se infiltraría por la frontera de Haití.

El plan instrumentado para atentar contra Fidel en ocasión de la VII Cumbre, en Isla Margarita, Venezuela, en octubre de 1997, abortó cuando el servicio de guardacostas de Estados Unidos capturó en aguas de Puerto Rico la embarcación La Esperanza, propiedad de José Antonio Llama, miembro de la Junta Directiva de la FNCA. Detenidos los cuatro tripulantes, fueron incautados dos fusiles de asalto semiautomáticos Barrett calibre 50 y siete cajas de municiones. Los detenidos admitieron que pensaban atentar contra Fidel y que para ello utilizarían los fusiles, aptos por su elevada precisión y por su poder de perforación de autos blindados.

Uno de los últimos intentos de asesinato de Fidel fue desbaratado en Ciudad de Panamá, en ocasión de la X Cumbre Iberoamericana. El plan consistía en colocar un artefacto explosivo debajo de la tarima donde Fidel hablaría a los estudiantes de la Universidad de Panamá y fue conocido en la segunda jornada de discusiones de los presidentes, cuando agentes de la seguridad cubana detectaron la presencia de Luis Posada Carriles y de Guillermo Novo Sampoll en un hotel de la ciudad. Un allanamiento realizado por la policía panameña descubrió a los dos terroristas cubanos en el preciso momento en que ponían a punto el artefacto explosivo. Desde entonces están presos en Panamá, cuya justicia ha desechado hasta ahora conceder la extradición solicitada por Cuba. Posada y Novo están acusados en La Habana de numerosos atentados contra ciudadanos e intereses cubanos, incluida la voladura del avión de Cubana.

Lo anterior es sólo una parte de los intentos de asesinar a Fidel en las Cumbres Iberoamericanas; son parte indisoluble de la permanente agresión contra Cuba que se planifica y desarrolla desde Miami, con la complicidad del gobierno estadounidense. En todos los intentos la FNCA ha asumido la coordinación, financiamiento y apoyo total. Ha sido la FNCA la que en los últimos veinticinco año ha manejado a su antojo la política de USA hacia Cuba. Desde Reagan hasta el actual inquilino de Washington, todos han sido sus meros muñequitos. Y cómicamente en estos días, algunas “personalidades” afirman que la muerte de Reagan, es una gran perdida para la humanidad. Habría que preguntarle al pueblo cubano y a los pueblos centroamericanos -donde asesinó a mucha gente- a ver si opinan lo mismo. Pero la procacidad no tiene límites, por eso Clinton afirma que ese individuo “luchó por la libertad de la gente en todo el mundo” (¿estaría pensando Bill, de la libertad que disfrutó con Mónica Lewinsky?). La ignorancia o cinismo llega a su cúspide cuando el desfigurado loco ‘opina’ de Reagan: “dejó atrás un mundo de terror y tiranía”. O sea, el de ahora -donde él manda con bombas y torturas-, es de paz y democracia.

De los atentados contra el líder cubano, la prensa aquí en Costa Rica no suele informar en absoluto; además, se sienten complacidos con la mordaza del imperio. Es de conocimiento general que a pocos años del triunfo de la Revolución cubana, algunos contrarrevolucionarios cubanos -acostumbrados a la mafia, la delincuencia y el lucro a lado de Batista- quisieron hacer de este país (Costa Rica), una sucursal del manicomio de Miami. Pero no lo lograron. Sin embargo, gozan de medios como La Nación y La Prensa Libre, en los que derrochan tintan en su odio contra Cuba; energúmenos como Carlos Alberto Montaner, Julio Rodríguez y Orlando Núñez Pérez -“especialistas” en el tema Cuba-, no solamente callan, sino también incitan a la agresión contra Cuba y al asesinato de Fidel.

Como sabemos, la próxima cumbre será en Costa Rica, país cuyo gobernantes alardean de ser democrático, respetuosos de los derechos humanos, seguro y pacífico. Nada más falso. Debe saberse que en los últimos tres años han sido asesinados dos periodistas y hasta la fecha la justicia costarricense no ha encontrado ningún responsable. En condiciones así, la gusanería miamenses -como los chanchos en su chiquero-, pueden empezar a operar. Además, cuentan con anfitriones. Consideran que este es el lugar más adecuado, porque nadie sospecharía que en un país tan pacífico y democrático, pueda -una vez más- atentarse contra la vida del líder cubano y latinoamericano.

Abner Barrera R.

Profesor de Estudios Latinoamericanos
Costa Rica
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